Retiro Manifiesto Revolución de la Fe. Crísticos de Copiapó, Coquimbo, La Serena

El retiro es un medio, en donde se privilegia la quietud,  la oración y estado meditativo para recibir claridad en torno a  asuntos de diversa naturaleza. El tiempo de duración de este ejercicio espiritual dependerá de lo que se quiera aferrar y el resultado siempre redundará en algún tipo de toma de decisiones:  sea en el cambio de ideas, costumbres y  hábitos que ya no hacen parte de lo que se Es, de decisiones que se postergaron en el tiempo, comprobaciones, dejar o asumir labores, etc., etc.

Con este sentido, en el sector de  Peralillo Vicuña, realizamos el primer retiro de creyentes crísticos de los territorios de La Serena, Coquimbo y Copiapó, con la finalidad de profundizar en los principios y enunciados del Manifiesto Revolución de la Fe.

Vivimos una jornada de solidaridad y hermandad, teniendo como centro a Cristo y sus preceptos.

  • Aprendimos que la Revolución de la Fe no es nueva, pues al ser restaurado el Espíritu de Dios en nosotros por Cristo, la Buena Noticia es que estamos bajo una nueva Ley:  seguir al Espíritu de DIOS que habita ahora en nosotros  distinguiéndolo del Alma, (psiquis, emociones) de la mente y el cuerpo.
  • Esta conciencia nos permite comprender que todo lo que Dios propone en el Evangelio es para reconocer, obedecer y vivir bajo el Gobierno del Espíritu,
  • y que,  los que asumimos a Cristo como a nuestro Dios y Salvador, debemos por práctica de oración, meditación y profundización del Evangelio, elevar la mirada a cómo Cristo concibe los mandamientos y sus preceptos en clave espiritual.
  • La coherencia de fe es el primer ejercicio de obediencia al Espíritu, y esto consiste en  que el sujeto se pone a la tarea de medirse con la vara de los mandamientos y virtudes y aplicarlas en su toma de decisiones en todos los  aspectos de su vida. La Revolución Crística parte por uno mismo. No hay coherencia en mirar la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio.

Todos nos fuimos con propósitos concretos para ser coherentes con lo que hemos aprendido de Cristo y no sólo hablar de la Revolución, sino que VIVIR LA REVOLUCIÓN DE LA FE.

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