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abril 9, 2021
Amor en Tiempos de Tribulación

Sabemos que los virus son parte de la de la vida, mutan y están presentes en todos los procesos evolutivos, pero no podemos negar el hecho que el Covid-19 se comporta distinto y con ello ha penetrado en las fibras más íntimas que mueven a la sociedad y su sistema, desnudando realidades y botando las máscaras de la hipocresía y el egoísmo sin tregua.

Este trance ha debido sacar lo mejor de cada uno, pero hemos constatado con estupor que el dolor, el hambre y la enfermedad no han bastado para ablandar al sistema ni a las personas que optan por la maldad y el aprovechamiento ante la debilidad de su prójimo. El individualismo y egoísmo no tienen cabida cuando la sociedad entera está bajo azote: estamos siendo protagonistas del tiempo avisado por Cristo en Jesús.

Más tenemos salida, La Sabiduría nos enseña que hay tres tesoros: el Amor, la Mesura y la Humildad.

Cito textual al maestro Lao Tsé:

“Tengo tres tesoros

que aprecio y los resguardo:

uno es el Amor,

otro es la Mesura,

y el tercero es la Humildad…

la modestia de no querer ser primero en este mundo.

El Amor me da coraje

La Mesura me hace ser generoso y bondadoso

La Humildad me hace estar en el reino de las cosas perfectas”.

Debemos entender el Amor como una Virtud que nos impulsa a construir, a crear en base a las necesidades reales, no a lo que cada uno cree sino a lo que se necesita. Es buen apoyo en las diferencias, actúa y lo mueve la Verdad. Confía y genera confianzas.

La Humildad se adapta a una causa por el bien común, no espera reconocimiento ni retribución por sus acciones, ante el error o la incomprensión asume y corrige sin demora pues sabe que así hace parte y suma al todo. Es capaz de mirar y ponerse en el lugar de quien es distinto deteniendo de ese modo la violencia y el encono. Es firme en el bien y se sostiene en él. Es contraria al egoísmo e individualismo

La Mesura se manifiesta en la bondad, templanza y paciencia. La mesura autorregula el comportamiento y nos permite no invadir, ni violentar a los que nos rodean. La Mesura es como un bálsamo que suaviza la vida de quien la aplica y sabe a miel para quien se topa con esa persona y es esta virtud la que lo mantiene en contacto con la Paz que nace del Espíritu que lo vive.

Para las personas de fe sensibles a su espiritualidad, este tiempo debiera ser la mejor oportunidad para adquirir las virtudes que le permitan transitar en tiempos de tribulación; para los crísticos es la señal cierta que los procesos se han acelerado y que la vida espiritual y la relación con Cristo son el modo de prepararnos a su Venida y al nuevo Milenio.

Lorena Fuentes
Sacerdote Bajo la Ley de Cristo

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