Hay una diferencia vital entre sentir felicidad por algo, o sentirse, ser y estar Libre. La felicidad se termina cuando termina lo que te hace feliz. La libertad del espíritu en cambio, es un Estado interior permanente y que a pesar de los cambios, dificultades e incluso tragedias, no se apaga ni se termina, sino que te protege, fortalece y eleva».
Actividades en la Reina y Ñuñoa para nutrirnos de las enseñanzas de Cristo.
Durante los meses de Diciembre y Enero nos hemos estado reuniendo en actividades abiertas y...
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